NUEVA YORK.-Muchos de los músicos dominicanos, sobre todo los que pertenecen a grupos de bachata y merengue típico, en vez de ser alojados por lo menos en hoteles medianamente baratos cuando vienen de gira por Estados Unidos, son confinados en apartamentos de “mala muerte”, donde tienen de compañía a las ratas y todas clases de bichos.En estos días me encontré aquí en Nueva York con un músico de un conocido bachatero y me decía que la única ventaja que tenía era que como debía a veces levantarse temprano, el ruido de los ratones pululando por debajo de las camas, fungía como un eficiente “reloj despertador”.
Dizque que se han hecho tan amigos de esos roedores que hasta han aprendido estos a tocar sus instrumentos. Que le preguntan qué donde es la fiesta de esta noche y hasta les abren la puerta a su retorno al apartamento en la madrugada. Es mejor, dice él, coger el asunto ya en tono de chiste porque no hay más remedio.
Hay que ver aquello para darse cuenta que a veces las apariencias engañan y como conviven por semanas diez o doce personas en una vivienda de apenas dos habitaciones y un baño, prácticamente hacinados, solo porque su líder, en contubernio con el promotor que los contrata quiere ahorrarse unos centavos “y allí sale más barato”.
Y luego critican a un artista como el merenguero Toño Rosario de que “priva en vaina” porque prefiere alojarse en un costoso hotel del “downtown” de Nueva York y exige el mejor trato para sus músicos, quienes se encuentran como “reyes” en el confortable Holiday hotel, en Fort Lee. Es cuestión de darse a respetar.
Pero otros prefieren salir a pasar calamidades y ser tratados como miserables. Así que, a su retorno al país, no me vengan a hablar de respeto si ellos mismos no se dan su valor.
Dizque que se han hecho tan amigos de esos roedores que hasta han aprendido estos a tocar sus instrumentos. Que le preguntan qué donde es la fiesta de esta noche y hasta les abren la puerta a su retorno al apartamento en la madrugada. Es mejor, dice él, coger el asunto ya en tono de chiste porque no hay más remedio.
Hay que ver aquello para darse cuenta que a veces las apariencias engañan y como conviven por semanas diez o doce personas en una vivienda de apenas dos habitaciones y un baño, prácticamente hacinados, solo porque su líder, en contubernio con el promotor que los contrata quiere ahorrarse unos centavos “y allí sale más barato”.
Y luego critican a un artista como el merenguero Toño Rosario de que “priva en vaina” porque prefiere alojarse en un costoso hotel del “downtown” de Nueva York y exige el mejor trato para sus músicos, quienes se encuentran como “reyes” en el confortable Holiday hotel, en Fort Lee. Es cuestión de darse a respetar.
Pero otros prefieren salir a pasar calamidades y ser tratados como miserables. Así que, a su retorno al país, no me vengan a hablar de respeto si ellos mismos no se dan su valor.
































