
Ahora la Sociedad Dominicana de Autores (SGACEDOM) pretende cobrarle a los taxistas así como a los choferes de "voladoras" y carros públicos por el uso de la música que sintonizan en los aparatos de radio (los que tienen) en dichos transportes.
Dice Frantoni Santana, presidente de la entidad que administra los beneficios que genera la ejecución publica de las canciones de los compositores, que el asunto está contenido en la ley y que la aplicará cueste lo que cueste.
Bueno, a mi juicio las pretensiones de Frantoni son un tanto ambiciosas, pues si son capaces los transportistas de desafiar al gobierno en no querer pagar más de lo que creen justo por una placa o marbete para su vehículo que hasta han hecho huelgas o se enfrentan a la Amet, mucho menos espere el presidente de SGACEDOM que sus advertencias por una "musiquita" los atemorizarán.
En un país donde los choferes de carros y autobuses públicos están al grito por los inestables aumentos de los combustibles y los repuestos automotrices, cree Frantoni Santana que va a lograr sacarle un peso a los trabajadores del volante que apenas consiguen para comer precariamente.
Creo que esta vez Frantoni está chocando con un gran muro. Que no se crea que logrará su objetivo tan fácilmente como lo ha hecho con empresarios artísticos y dueños de establecimientos de entretenimiento, a quienes ha puesto de rodillas.
Sálgale a un chofer sudoroso de esos "moyetos" de Los Minas que le pague por la música que está poniendo en su "voladora", que no quiero imaginar la cantidad "San Antonios" con el que se despachará contra el que le haga semejante exigencia.
Imagínense si esos autodenominados "padres de familia" no barajan pleitos entre ellos por montar un pasajero de 10 pesos que hasta las cosas han terminado en tragedias, de qué no serían capaces.


































