A propósito de El Soberano, esos artículos "chanfles" que responden a intereses



Cuando el descaro no tiene límites...

Es una pena que "Madame Butterfly"  utilice el periódico donde trabaja para seguir en una campaña subliminal defendiendo la pasada gestión de su esposo en la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte).
Todo esto solo para seguir echándole una "vaina" al presidente actual de Acroarte, José Antonio Aybar y a la misma producción de los premios Soberano que dirige René Brea, a quienes le han tratado sin éxito de boicotearle su trabajo. 
Al menos "Madame Butterfly" debió apelar a la ética y encargar a otra gente del escrito, sobre todo porque los artistas extranjeros que señala que han "enaltecido" en el pasado primero al Casandra y hoy a los premios Soberano pertenecen al catálogo del empresario artístico César Suárez Jr, con quién ella y su marido tienen vínculos. 
Como todos sabrán, César Suárez Jr, fue descartado como encargado de contactar los artistas internacionales que se invitan al Soberano y eso ha provocado, se dice, la ira del joven empresario y gente de su entorno entre los que hay cronistas de arte. 
De ahí es que han emprendido una campaña por abajo contra la premiación y la propia gestión de José Antonio Aybar en Acroarte tratando descalificar cada cosa que se hace. 
Lo más desafortunado del artículo de "Madame Butterfly" es donde resalta al más cuestionado de las figuras de fuera invitadas al premio y que encabeza con foto principal su historia que es el actor William Levy, a quién se trajo para entregarle un reconocimiento sin tener ningún mérito que no sea haber modelado en calzoncillos. 
Ese mismo Levy, un malagradecido que el propio César Suárez Jr. tuvo que rogarle casi hasta de rodillas para que saliera a entregar un premio porque él dijo que su compromiso era recibir un Casandra (hoy Soberano) y no entregar uno a nadie. 
Y aunque él lo negó se dice que a Levy como a otros le pagaron por venir a la ceremonia, pues ese era parte del negocio que antes existió en los premios pero que Aybar abolió al llegar a Acroarte y es lo que tiene a algunos haciendo "bembitas". 
No se puede estar comprometiendo la imagen de un medio de tanto prestigio como el periódico donde "Madame Butterfly" escribió su historia y que hay que tomar con pinzas, pues no es necesario ser científico de la NASA para darse cuenta que responde a intereses particulares.