Romeo en el Estadio Olímpico, crónica de un éxito anunciado



Demasiado "power" tiene Romeo en estos tiempos como figura artística de primer orden, acumulando en sus registros  verdaderas hazañas, motivo de la atención de la gran industria del "show business", las grandes corporaciones del espectáculo, la prensa  y la televisión norteamericana.
Luego de haber llenado dos veces el Yankee Stadium, imposible que viniera aquí al Olímpico "a espantar moscas".
Ese éxito lo traía él ya debajo del brazo.
A un punto tal, que el empresario Saymond Díaz tres días antes suspendió las boletas de promoción acordada con patrocinadores, recogió todo y dispuso un alza en el precio de la taquilla, seguro de que  el concierto ya estaba "sould out".
La gente se queja pero eso es usual entre los organizadores de espectáculos, pues se rigen por una ley infalible, que es el de la "oferta y la demanda".
Cuando no hay demanda, el precio baja, lo que se traduce por lo general en "descule"  del mercado negro, que como se sabe, compra boletas por anticipado para la reventa, y si a. final de cuentas la gente no acude en masa, pierden la inversión, aunque a veces "empatan", ya que rapidamente activan la venta con un bajón de precio.
En este caso Saymond no ha hecho más que aplicar el método de las boletería de los bailes  con orquestas de merengue, y algunos espectáculos que colocan un  precio de preventa,  más económico que el día del evento.
Cuando el organizador toma el pulso de las ventas y ve que el local se le va a llenar por la cantidad de gente que va llegando, raro es que no suba el precio de la taquilla.
Asi que respondiendo a nuestro lector Delbi Bernard, la subida de precio de una taquilla entra en un rejuego  comercial que no es ilícito, porque cada quien le pone precio a su mercancía, de lo cual no escapan ni siquiera los productos de primera necesidad, que se procuran controlar, pero que es más bulto que otra cosa.
Ahora  lo que no compartimos es el hecho de que se involucren empresas comerciales en promociones que luego no se cumplen.
No creemos correcto que a la gente se le ponga a adquirir artículos de un establecimiento, prometiéndole una rebaja en boletas para un espectáculos, y que las mismas luego no aparezcan.
Eso es grave. Compromete la imagen y la seriedad del establecimiento.
Ahí si que puede entrar Pro Consumidor en defensa de aquellos que han sido sorprendidos en su buena fe y defraudados.
Joseph Cáceres/ Merengala

Foto de Activao.com