Música urbana con futuro sinfónico


Respeto el  criterio emitido por el afamado director de la Orquesta Sinfónica Nacional, maestro de maestros José Antonio Molina, el cual definió como un “veneno para la sociedad las letras de la música urbana que incita a la violencia”, pero no comparto su opinión de que a este ritmo,“no se le puede llamar música, en el buen sentido de la palabra”.
Me considero un neófito en estos asuntos, de decir ¿a qué  se debe considerar música, y que, no es apreciado como música?, y menos contradecir el criterio de unos de los intelectuales de la música clásica en la República Dominicana,  cuyo logros musicales han alcanzado  niveles insospechados de calidad y transcendencia, como lo manifestara el destacado pintor Fernando Ureña Rib.
Pero como todo ser humano, que desde el vientre percibe como música, los sonidos provocados por la digestión de los alimentos que ingiere nuestra madre, así como las canciones que nos canturrean, y los ruidos del medioambiente, que van formando nuestros oídos, entendemos que podemos emitir una opinión al respecto.
Y sí, soy de opinión, aunque con esto contradiga el criterio del maestro Molina, que independientemente las letras del ritmo urbano insisten a la violencia, denigren a la mujer, llamen al consumo de estupefacientes y, a que los jóvenes busquen la forma de hacer dinero, vendiéndole una farsa imagen.  El ritmo Urbano, es música y bastante contagiosa.
Es por ello que para sustentar mi criterio,  me refiero a la definición simple y acostumbrada en los manuales de música: "la música es el arte del bien combinar los sonidos en el tiempo".   Yo  pregunto al afamado maestro, ¿la música urbana no combina estos elementos?
La música urbana, como se le ha llamado a este ritmo por su procedencia cultural, social y económica, presenta en su estructura una organización coherente de los sonidos y los silencios, dándonos los parámetros fundamentales de la música, que son la melodía, la armonía y el ritmo, que según los entendidos en la materia, la manera en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra.
Entendemos la preocupación del maestro Molina, por las letras tan fuertes y descompuesta, con la que se acompaña la melodía de la música urbana. Pero el maestro admitió,  que “la música es el retrato de la sociedad, esa música es el reflejo del deterioro de la sociedad”.  Y Yo le digo, estos jóvenes no son culpable de este deterioro, simplemente son reflejo de ella.
Busquemos, juzguemos y condenemos a los que han creado esta sociedad, y así la música urbana podrá tener otro tipo de letras, y un futuro sinfónico.
Por Miguel Melenciano