El Soberano tuvo musicales valorables


Muchos han visto nuestra participación en varios programas de televisión que nos han invitado a hablar sobre El Soberano, pues no somos de los que se quedan en los palcos y graderías en calidad de observadores, pero tampoco contemporizamos ni negociamos  nuestro criterio y opinión ante cualquier evento.
Tampoco acogemos pautas ni agendas, aceptando que nos pongan a hablar de lo que otro quiera.
En la premiación Soberano de este año, hubo cosas buenas y malas. Más las buenas que las malas, pero por un tema de interpretación, desconocimiento e ignorancia supina, se ha producido un desborde de opiniones que han provocado una oleada en la que se ha dejado entrampar al premio.
Quienes escriben de arte y espectáculos, que son los llamados  a evaluar y a discernir lo que se hizo en la premiación, han dado la callada por respuesta, dejando que la gente sea solo la que opine, sobre la base  en muchos casos de criterios errados resultado del desconocimiento.
Si pobres son muchos de los argumentos de la gente, que prevalecen en el ambiente, más pobreza hay en una crónica de arte pusilánime, sin criterio, incapaz de discernir sobre importantes acontecimientos , y que en ocasiones como esta pone al descubierto sus deficiencias y falencias, confirmando lo que ya se ha dicho que uno de los sectores más atrasados de la comunicación es el de la crónica de arte.
Si capacidad de análisis y discernimiento, que establezcan criterio, como se puede verificar en programas interactivos como El Gobierno den la Mañana y El Zol de la Mañana, donde los oyentes dan su opinión, pero los panelistas del programa son los que en definitiva tienen la voz cantante, en la interpretación y análisis de los hechos. 
Las llamadas telefónicas de los oyentes forman parte esencial de esas propuestas radiales, pero en los programa hay opiniones y análisis de los productores y comentaristas, que son las que en definitiva dan peso.
El Soberano tuvo musicales valorables, con una escenografía espectacular, comparable a la de cualquier gran producción de los premios internacionales, con momentos muy emotivos, con una diversidad temática que acogió con propiedad todas las artes, que  no han sido con justeza exaltados ni valorados, por quienes  que ha preferido echarse a un lado dejando que la gleba insurrecta de la ignorancia, que ni siquiera conoce quien es Iván García, sea la que opine y trate de enmendarle la plana a Acroarte y a la Cervecería con el premio.
¿Qué se puede esperar de gente que diga que el premio no fue bueno porque se le entregó el Gran Soberano a un viejito que nadie conoce?.
¡Por Dios!.
La interacción con la gente es buena...Pero opiniones a partir de ahí,  hay que echarlas al zafacón.
Joseph Cáceres /Merengala