
Al parecer que la manera de manejarse de ciertos reggaetoneros dominicanos es la de mostrar una imagen negativa frente al público.
Ya hemos visto con desenfado en videos de Youtube la tiradera que se ha suscitado entre estos exponenes criollos del género, en muchos casos con un ingrediente agresivo, de violencia. De hecho se recuerda el alarde que hizo uno con una arma de fuego refiriendo que iba a llenar de "plomos" a su rival musical.
¡Qué mal ejemplo dan a sus seguidores! por eso es que no han terminado de arrancar con sus respectivos proyectos artísticos porque han reducido su accionar a controversias barriales, a chismes de patio o a un "tigueraje" de poca monta, del que no han podido desprenderse. Algunos dicen que el asunto es de formación.
El caso es que ahí es que los reggateneros puertorriqueños le llevan ventaja a los de aquí. Aparte de manejar un mercado más lucrativo, los boricuas han logrado fama y fortuna con esa música porque han pensado más en su proyección, en ver el asunto con mayor madurez y aunque también estos han protagonizado "tiraderas" entre ellos, las mismas no han pasado de ser un sano debate de que "yo he vendido más discos que tu".
En adición a la imagen violenta que venden nuestros exponentes del reggaeton "Made in Dominicana", han agregado el componente de las drogas ilícitas en sus canciones.
Porque....¿ a dónde dejamos a los famosos raperos indentificados como Los Pepes que por cierto son un desastre en vivo? tienen el tema ese sonando que se llama "Pepe...pepe" en el que refieren que "hay que "embalarse" (drogarse), que fulano o mengano se "embalan".
Pero ahí está el caso también de El Lápiz Consciente, quien no solo interpreta el corte "Tengo un bajo a yerba" sino también que lo "atraparon" consumiéndola.
Al Lápiz se suma ahora el conocido intérprete urbano Monkey Black, en cuyo video de su popular canción "El sol, la playa..un tro de vaina", se ve a una chica echándole un polvo blanco en una bebida que se presume es cocaina.
El video-clip ha sido cuestionado por gente ligada a la TV criolla como Ramón Pastrano, quien refiere que ese trabajo visual da un mal ejemplo a la juventud y él mismo lo ha vetado en sus programas.
Lo malo también de este video "irreverente" es que en el mismo intervienen unos niños que no pasan de siete y ocho años, un soberbio abuso de los realizadores por la naturaleza "adulta" de este material.
Más que razones le concedemos a Pastrano, pues en ausencia de un organismo regulador de lo que se consume en la TV y radio que fue abolido, por lo menos queda gente con dos dedos de frente dispuesto a denunciar productos como ese, que deben ir a parar al basurero.