No creía que un palo periodístico me iba a ganar malos adeptos contigo, entonces hubiese preferido no darlo o jugar en tu propia cancha.Pero te perdono tu cólera y hasta que pidieras que me "fumigaran" de una entidad como Acroarte, a la que he defendido celosamente de los ruines.
"Nos ladran Sancho, señal de que cabalgamos"
No quería hablar del tema, pero ahora que la pelota ha sido puesta en la cancha me toca hacer puntualizaciones necesarias.
Se ha querido satanizar el hecho de que me haya adelantado a publicar la inclusión del merengue de calle de los premios Casandra, determinación que se tomó en una asamblea de Acroarte en la que participaba.
La información la publiqué en Fuegoalalata.net y desde ahí el asunto se regó como pólvora.
No falté de ninguna manera a la ética de confidencialidad de dar la noticia pues si tomamos algunos diarios digitales e impresos de mitad de semana, estos traían ya algunos artículos en los que daban como un hecho la entrada del merengue de calle a los premios Casandra.
Y nos mueve la curiosidad de preguntarnos, ¿cómo un medio podía tener tanta seguridad sobre algo que aún no había llegado el día para ser debatido en una soberana asamblea de Acroarte?
Pero aclaro en este punto que en nada me opongo, y tampoco lo veo mal, que un medio periodístico haga sus escarceos en busca de ofrecer información de “primera mano”.
Es decir que lo de merengue de calle en los Casandra, cuya inclusión aplaudimos, ya era noticia conocida por la opinión pública.
No faltamos a la ética, porque conociendo de los nominados a ese renglón, este detalle no lo dimos a conocer como no lo hicimos con ningunos de los demás artistas candidatos al Casandra que ya se habían debatido, porque eso sí sería una acción grave.
Además, hay precedentes de gente que "soltaba alante" en medios detalles aún clasificados de la misma producción artística de los premios Casandra.
Por lo tanto son exageradas las “alaracas” del colega José Antonio Aybar, de querer pedir mi “cabeza” y de “bola” la de Joseph Cáceres al acusarnos de haber cometido, lo que él entiende una acción que “avergüenza” a Acroarte.
A Cáceres le “inventó” la especie de que se había adelantado a reportar las nominaciones del Casandra en el programa de Janeiro Matos “Área 809”, de Mega Fm, en Nueva York.
Es un irrespeto del amigo Aybar de querer atentar contra la dignidad y honestidad de personas con la ligereza que lo hizo al hablar que debíamos ser “fumigados” de Acroarte.
Y entiendo que a los únicos que se les fumigan son los insectos y aunque es de gran connotación semejante ofensa, se la perdono porque y le digo que con lo único que estoy de acuerdo con él, es con el hecho "aberrante" de cronistas que llaman artistas para enterarlos de las nominaciones. En ese punto tiene una gran razón.
Pero respecto a lo otro a mí que me deje tranquilo, que no abra viejas heridas que di por cerradas hace mucho tiempo. Y él sabe a qué me refiero.
Además siempre he apelado por la buena salud de Acroarte y su premio Casandra, así que se dejen de “pendejadas”.
Y como diría Joseph Cáceres, talvez tampoco yo sea tan buen guerrillero, pero de una cosa si puede usted estar seguro mi amigo Aybar y es que me siento también en la capacidad de dar en el blanco. Pero por ahora, mejor quisiera decirle: “yo te perdono”.